España

  • La Reina Isabel I de Castilla otorgó su único y definitivo testamento el 12 de octubre de 1504, cuando se encontraba gravemente enferma en el Palacio del Potrillo, situado en la Plaza Mayor de Medina del Campo (Castilla), apenas cuarenta y cinco días antes de su muerte. El testamento fue autorizado por el notario Gaspar de Grizio, cuya intervención garantizó la validez y autenticidad jurídica del documento.

    En el momento de testar, la Reina había perdido ya a dos de sus hijos y sólo vivían sus hijas Juana, María y Catalina. Su voluntad fue clara: instituir heredera única de Castilla a su hija Juana, conforme al principio de primogenitura. Sin embargo, para lograrlo debía salvar el obstáculo de la legítima castellana, que entonces comprendía cuatro quintas partes de la herencia y que por ello beneficiaba a María y Catalina.

    La Reina, con asesoramiento del notario, resolvió esta dificultad mediante una cláusula de gran inteligencia jurídica: imputó a la legítima de sus dos hijas no herederas las importantes dotes que les había hecho al tiempo de sus respectivos matrimonios. De este modo cumplió con los derechos sucesorios de ambas y –a la vez– evitó la división del Reino, que pasó íntegramente a Juana.

    Doce años después de la muerte de Isabel, la cláusula fue prácticamente copiada por su marido Fernando II de Aragón en su testamento ante el notario Miguel Velázquez. Y ello hizo posible la unión de los Reinos de Castilla y de Aragón en la persona de Juana. Ambos testamentos notariales fueron piezas fundamentales en la configuración jurídica y política del Estado español moderno.

    España. Ministerio de Cultura y Deporte. Archivo General de Simancas. PTR,LEG,30, DOC.2

  • El devenir de los países y sus gentes también se escribe en sus batallas. Muchas actas notariales son un testimonio imperecedero de la lucha encarnecida de los hombres por la defensa de su tierra o de sus ideales.

    Un acta notarial de innegable valor histórico fue la que redactó el escribano público, Francisco Suárez, por encargo del juez de Indias, Pedro de Liaño. En ella daba fe de las hazañas de Liaño en la gloriosa defensa de la Isla de la Palma en 1587. Esta isla fue atacada por el corsario Francis Drake con una flota de 23 barcos y 2.000 hombres. Drake fue el pirata más famoso de su época, reconocido y galardonado por la Reina inglesa Isabel I.

    Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Comunidad de Madrid. Tomo 1175, folios 1210 r-1216 v.

  • ¡Qué sencillo y firme parece el mundo en un documento notarial! ¿Quién puede imaginarse que esas simples líneas, firmas y sellos conservan los bastidores, las entrañas de la historia? Y sin embargo, es así.

    Ninguna crónica atesora mejor esa historia que los archivos notariales, donde queda fijada cada actividad, como el poder otorgado por Miguel de Cervantes para querellarse contra quienes hubieran impreso o quisieran imprimir su obra “El Quijote” en Castilla o Portugal.

    Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Comunidad de Madrid. Tomo 1665, folios 559 r.- 559 v.

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